DRAGONES BLANCOS ir hacia abajo

Los más pequeños, los menos inteligentes y los más cercanos a los animales de todos los dragones auténticos, los dragones blancos prefieren los climas fríos; habitualmente las zonas árticas, pero a veces también montañas muy altas, sobre todo en invierno. Los dragones blancos que viven en montañas suelen tener problemas con los dragones rojos que viven en las proximidades, pero los blancos son los suficientemente astutos como para evitar a los rojos, que son más poderosos. Los dragones rojos tienden a considerar a los blancos como oponentes indignos y habitualmente se contentan con dejar que se escondan de su vista (y de su pensamiento). Las guaridas de los dragones blancos suelen ser cavernas de hielo y cámaras subterráneas muy profundas que se abren lejos de los cálidos rayos del sol. Los dragones blancos que habitan en mazmorras prefieren las zonas frías y suelen merodear cerca del agua, donde se pueden ocultar y cazar. El rostro de un dragón blanco expresa la intensa y firme ferocidad del cazador. Su cabeza tiene un perfil impecable, con un pico pequeño y afilado en la nariz y un mentón curvado. Una cresta, apoyada sobre una única púa curvada hacia atrás, corona su cabeza. El dragón también posee unas mejillas escamosas, una papada llena de púas y unos pocos dientes que sobresalen cuando su boca está cerrada. Cuando es observado desde abajo, el dragón blanco muestra un cuello corto y una cabeza sin rasgos distintivos. Sus alas parecen desmochadas en las puntas. La parte posterior de las alas muestran un matiz rosado y azulado, y la parte trasera de la membrana de las alas se une con el cuerpo cerca de las patas traseras, sobre la mitad del muslo. Las escamas de una cría de dragón blanco relucen con un blanco puro. Cuando el dragón envejece, el brillo desaparece, y a una edad muy avanzada se mezclan escamas de un azul pálido y un gris claro con las escamas blancas. Un dragón blanco sólo consumirá carne que haya sido congelada. Habitualmente, un dragón blanco devora a una criatura que haya muerto por su arma de alimento mientras el cuerpo sigue rígido y congelado. Entierra a otras víctimas en bancos de nieve dentro o cerca de su guarida hasta que estén adecuadamente congelados. Encontrar una despensa de este tipo es un claro indicador de que un dragón blanco vive cerca. A los dragones blancos les encantan el brillo y los destellos del hielo, y prefieren los tesoros con cualidades similares, especialmente los diamantes. Los dragones blancos desdeñan asociarse con otros de su tipo, excepto con miembros del sexo opuesto. Están inclinados a los placeres carnales y a menudo se aparean por el placer de hacerlo. Rara vez atienden sus huevos, pero a menudo los depositan cerca de sus guaridas, y uno o ambos progenitores permiten a los más jóvenes instalarse durante un tiempo. Esperan que su progenie se cuide ella misma, pero esta obtiene algo de protección y educación al tener a sus padres cerca. Sería un error considerar a un dragón blanco como una criatura estúpida. Los dragones blancos viejos son al menos tan inteligentes como los humanos, e incluso los jóvenes son más astutos que los animales depredadores. Aunque no son conocidos por su precaución, los dragones blancos demuestran ser astutos cuando cazan o defienden sus guaridas y territorios. Los dragones blancos conocen los mejores lugares para emboscar en millas a la redonda de su guarida, y son lo suficientemente astutos como para elegir objetivos y concentrar sus ataques hasta que caiga un enemigo, y entonces dirigirse a por el siguiente. Los dragones blancos prefieren los ataques súbitos, lanzándose en picado desde lo alto o surgiendo de repente debajo del agua, la nieve o el hielo. Disparan su arma de aliento, y entonces intentan noquear a un oponente con un ataque reiterado. Aunque no son ejemplo de un gran intelecto, los dragones blancos tienen buena memoria, especialmente de los hechos que han visto o vivido directamente. Recuerdan cualquier desaire o derrota y se sabe que han llevado a cabo maliciosas venganzas contra seres o grupos que les han ofendido. No sólo se han adaptado a los climas fríos, sino que prácticamente no soportan otros. Tienen dimensiones "pequeñas", no superiores a los ocho metros, y un intelecto más pobre que el de sus hermanos. El Dragón Blanco puede encerrar a sus rivales en un cono de hielo, pero no puede formular sortilegios.

ir hacia arriba